Zegama desde la barrera

Pese a no haber tenido dorsal, pasar el finde en Zegama, en plena carrera, es una experiencia totalmente recomendable. Espero conseguir algún día ese dorsal soñado, y aunque sea arrastrandome, llegar a la meta. 
Porque en Zegama no solo se celebra a los primeros. El último en llegar se da un baño de champán con el público, como el primero. Y solo ese gesto, ya demuestra mucho. 

Nunca, ni por asomo, había visto a tantísima gente animando en una carrera. Es decir, en Travesera hay genre, y ni se acercan. 

Gente como mis padres, familias con niños, etc etc que piensan que lo mejor que se puede hacer un sábado (de sol, por una vez) es meterte en un buen atasco y subir al monte a ver pasar un montón de corredores sufriendo. Y hacer ruido para que estos solo oigan esos ánimos que se meten muy dentro. 
Y luego llegas a Sancti Spiritu y piensas si eso que ves, serán ovejas de colores. 

Porque, no pueden ser personas… ¿no? 


Y ya cuando empiezan a llegar los corredores, los nervios están a flor de piel, y piensas que esa experiencia ¡hay que vivirla! 

Además, conseguir que un fotógrafo profesional como Quim Farrero te saque unas fotucas para el recuerdo, desde luego que es la guinda al espectáculo. (De aquí a la fama, ¡está clarísimo!)


Después de ver a Pablo pasar por Sancti Spiritu, y echando una carrera hacia Zegama por el Camino de Santiago, acabé juntandome a un corredor eslovaco que iba siguiendo a su señora, lo que demuestra que sigue siendo cierto lo de que la gente me habla. Estuvimos hablando sobre el trail en Eslovaquia y el chico tras pasar por Zegama, creía que en España correr por el monte se equipara al fútbol. ¡¡Pobre rubiales iluso!! 

Finalmente y ya en meta, pude ver entrar a Maite Maiora, y fue increíble. La emoción del momento no se puede describir, simplemente la piel de gallina, y unos nervios exagerados por algo que ni me tocaba de cerca.Es-perc-ta-cu-lar.

Que el speaker hablara conmigo y me dejara hablar por el micro, también moló, claro.

Ya sabéis, todos a preinscribirse el año q viene. Pablo ¡me harás de cheerleader de aquí a un año! 

Cosas que hacer… con 30: Salir en barco por Gijón

Siempre hay algo nuevo que hacer en Gijón, ya que no todo es correr, así que si un día primaveral los del tiempo vaticinan 30grados, lo aprovechas, (aunque luego, sea mentira).

Y por supuesto si una amiga tiene un barco, que mejor plan que salir a navegar, y hacerle la competencia a la Obregón en el posado de verano. 

Lo primero, por supuesto, es equiparse bien, que todo el modelito conjunte, y pasar por la tienda más cercana que venda gorras de capitán (osea los chinos).

A partir de ahí solo queda disfrutar, aprovechar el sol, rezar para que aquello no vuelque, intentar no marearte, que el teléfono no acabe en el fondo del mar, que el pelo no te tape la cara, que el barco deje de moverse para conseguir hacerte un Titanic… vamos, que nadie dijo que el postureo fuera fácil.


Podría poneros un vídeo de lo que me costó llegar ahí, pero no quisiera ser un meme internetil en unos días. Así que me quedo con mi primer posado veraniego del 2017, que paso a titular “Cantábricamente”, porque en el Mediterráneo, ¡¡no tiene ningún mérito grabar anuncios de cerveza!!

Aventuras y desventuras en el Trail del Alto Aller

Yo, como bocazas profesional, he tenido que apostar a un amigo una fartura a cuenta de quién gana a quién en el Trail del Alto Aller. 


Por supuesto los entrenos por el recorrido no incluyeron ni la primera subida hasta arriba del todo, ni los últimos 10km y su  “pequeña” subidina…

Así que, cuando mi compañero/contrincante, me adelantó en el km 4, pensé, “ya morirás, ya, y allí estaré yo para devolvertela!!!”. No me considero taaan competitiva, pero a veces me sale esa vena 😂
Así que, tras 33km de calor, desniveles de decir… ¿no lo había más pindio? 4 caídas seguidas en un prao casi vertical e infinitos sufrimientos, seguí sin encontrar a mi colega y pensé q se merecía 100% que le invitara a la comida, porque sin apenas entrenar marcarme ese ritmo… 


Así que cual no será mi sorpresa al encontrarmelo en meta tan campante, duchado y cambiado, ya que había abandonado algo así como media hora después de adelantarme… y yo buscandolo más de 5horas. 

Al final un muy buen tiempo, 7h y7′ y pese al sufrimiento general, un carrerón. 

P.D. Mañana no me levanto

Sigo viva, sigo…

Tengo el blog abandonado, soy consciente, pero es que cada día estoy más ocupada, y como siempre, quiero hacer un millón de cosas, así que el blog se ha ido quedado atrás. Además, que nada como perder un hábito para que retomarlo cueste el doble. De ahí surgen todos los propósitos (repetidos) de año nuevo, que al final nadie cumple… 

Ultimamente me he dedicado a leer mucho, en breves acabo con la tetralogía del Cementerio de los libros olvidados de Zafón, que me ha enganchado a tope. También me he reencontrado con Laura Norton y tengo pendiente terminar el libro que me traje de Berlín. 

También nos hemos dedicado a ponernos tibios… con un poco de todo, no va a ser todo correr. 


Ayer estuve viendo a Boris Izaguirre en el Niemeyer, siendo entrevistado por Juan Ramón Lucas, y sinceramente, la imagen que tenía de él era muy errónea. Desde luego ¡¡¡me encantaría salir de cañas y de fiesta con él!!!


He estado en Madrid por curro, disfrutando de uno de los mayores placeres de la vida (sin lugar a dudas) ¡el buffet de desayuno!. También he conocido la sala VIP de Barajas, y he encontrado a mi primer famoso en la T4… Antonio Orozco. (Podría haber sido peor, y haber sido Melendi). 

Hemos entrenado en Redes, en Felechosa, en Somiedo… y hemos disfrutado de esta gran primavera que por una vez, de verdad lo parece. 


Intentaré no dejar pasar otro dos meses, pero no prometo nada. 

Por si las moscas… ¡feliz verano! 😉

Juan Menendez Granados

No se si conocéis a Juan Menéndez Granados, pero en un chaval asturiano que tiene el honor de ser el primer hombre en llegar al Polo Sur, en bicicleta y sin asistencia. Tardo 46 días totalmente solo y sin ayuda externa, ¿te imaginas? 

Tuve el placer de escucharle contar su aventura unos meses después en el TedxOviedoUniversity de aquel año, y podéis creerme que se te ponen los pelos como escarpias solo de pensarlo. 

Pues con su última aventura, que acaba de empezar, pretende cruzar Mongolia, en bicicleta, unos 2000km en 40días por un recorrido inédito (al menos en bicicleta y con ese fin). También lo hará solo y sin asistencia, lo que al menos a mí, me volvería loca (¡¡nadie con quién hablar!!). Si queréis seguir su aventura, yo le sigo en twitter:

@Juan_M_Granados

Lo que más rabia me da, es la escasez de patrocinios que ha generado. Cuando sus gestas… no tienen ni comparación con los futbolistas (por poner un ejemplo fácil). Una pena. 

Y yo quejandome por correr Peñamellera el sábado… 

Cuando los 16 eran la edad a llegar

En su momento se me pasó publicarlo por el lío navideño pero el otro día colgué por fin en casa un cuadro que me regalaron en mi cumple y me acordé que es digno de enseñar. 
No me preguntéis por qué, porque no sabría explicarlo, pero en mis años de instituro se llevaba escribirte cartas, no notas, no, cartas, empezabas escribiéndote con amigas con las que te pasabas todo el día y acababas escribiéndote con cualquiera (chicos que te gustaban, chicos que no te gustaban, gente de otros institutos, novios, amigos…). Siempre le debías una carta a alguien. 

No os creáis que es coña, en casa de mis padres tengo cientos de cartas de aquella época… es absurdo guardarlas, lo se, pero 15 años después, aún no he tenido nunca la intención de tirarlas. 

Así que imaginad mi cara cuando una de esas cartas aparece ante mí enmarcada. Era de cuando Amanda cumplió los ¡16! La edad con la que por fin ¡podías entrar en la Real! La edad que nos hacía sentirnos y creernos mayores ( 😦 )


No sé si se ve, pero le decía que hacía casi año y medio que nos conocíamos, y que eso era mucho tiempo. 14 años después, me ha devuelto la carta para volver a sentirme una quinceañera cada vez que la miro. 

Me voy con mi ropa PHO hasta el Tic. Ya nos vemos.

Soy mujer, ingeniera y trailrunnera

¿Es necesario un día de la mujer? No debería, joder, no debería. 

Estamos en el año 2017. Estamos en el futuro, coño. 

Yo no debería cobrar menos que mi compañero de al lado solo porque tiene pene. Nadie debería poder decirme que me han dado un proyecto solo por tener enamorado al jefe. Soy ingeniera, no secretaria. Ningún hombre debería sentirse más listo que yo solo porque sí, porque además, seguramente no lo sea. Por ser mujer no me voy a echar a llorar. No soy un florero, tengo opiniones propias, aunque no te gusten. Si quiero tener hijos, los tendré, si no quiero, no, incluso si quiero tener pene, también lo tendré. No necesito que nadie me diga lo que puedo o no hacer con mi cuerpo. 

¿Exagero?

Hace unos años, en una entrevista para Nestlé en Cantabria, me preguntó el responsable de la contratación, que si tenía novio, y le dije que no, pero que no entendía muy bien por qué me lo preguntaba. Y me dijo, que era por saber si antes o después me iba a ir de la empresa por seguirle, “porque ya se sabe que las mujeres siempre siguen a sus parejas”. 

Cuando todo este tipo de tonterías se dejen de lado, entonces podremos mandar el día de la mujer a la mierda…