Lo mío son las listas de espera

El 14 de marzo fue el sorteo de dorsales de la carrera Desafío Somiedo. ¿Que por qué me acuerdo de la fecha? Porque me pusieron una multa de la que iba y me llegó la semana pasada. Coincidencias de la vida.

Por supuesto, no me tocó dorsal y en cambio a mi primo Dani y a Pablo sí. En aquel momento dije que me emborracharía por cada dorsal que le toca a mi primo y a mí no, y parece ser que al final, solo me cobraré la moña por Zegama, ya que ¡¡esta tarde me ha llegado la confirmación para inscribirme en Somiedo!! Dani, públicamente… Te perdono Zegama porque me traigas en coche de la boda. 😂

Puede parecer una carrera más, y seguramente lo sea, pero fue la primera larga a la que fui el año pasado como espectadora, y en la que descubrí lo que son las carreras, los ánimos de los compañeros del equipo, las piscinas de hombres (post que tengo pendiente), y la que al fin y al cabo, elegimos como objetivo para 2016. Después vendrían Traveserina, Portudera o TPE, pero la primera que nos planteamos correr, fue Somiedo. 

En su web, tienen un artículo que me parece que refleja muy bien la experiencia que es una carrera de este tipo. Se llama “Correr y el masoquismo” de José Ángel Caperán, psicólogo deportivo. 

Correr y el Masoquismo

¿Te gusta pasarlo mal? Es la pregunta que los periodistas suelen hacer a los corredores de larga distancia. Y la respuesta no es muy parecida a la que daría la protagonista de “Cincuenta sombras de Grey”.

Al cerebro no le gusta el dolor, lo evita atemorizando al corredor con lo que podríamos llamar las “cinco sombras del corredor”:

  1. Exageraciones (para, para, retírate porque vas a morir…)
  2. Recordándote experiencias negativas (en este punto ya te retiraste en la anterior carrera…)
  3. Derivando tu atención hacia los dolores (-te pesan las piernas, te falta respiración,…-)
  4. Derivando tu atención hacia todo lo que queda por recorrer y convenciéndote de que el sufrimiento irá increscendo hasta explotar (-¿te parece poco lo que estás sufriendo? Todavía vas a sufrir más. ¿Quieres morir?-)
  5. Generándote una “amnesia temporal” que te provoca el olvido de la razón por la que estás sufriendo

El atleta que es capaz de superar estos cinco retos llegará a la meta con su ego multiplicado por cinco. El corredor termina la carrera habiendo resquebrajado sus propios terrores. El sentimiento de PODER es inigualable, la sensación que tiene el atleta es de control absoluto sobre sí mismo. Y esta sensación es adictiva.

El corredor cuando logra “vencerse”, romper sus propios límites, siente PODER, le quita hierro al dolor que ha pasado, y la satisfacción centra su atención.

Y busca de nuevo otra experiencia, se convierte prácticamente en un “yonki” de estos desafíos que le llevan al extremo físico y mental. Quiere volver a conocer a la persona poderosa que se oculta tras capas y capas de miedos. Comienza a buscar más experiencias parecidas, porque ha descubierto una parte de su personalidad, valiente y poderosa, que sólo se vislumbra cuando exprime su cuerpo y su mente al límite de colapso.

Como me dijo una vez un ultramaratoniano:  “en mi vida diaria soy una persona tímida, acomplejada y llena de miedos; sólo cuando corro soy libre, porque es el único momento en el que puedo anular a la parte más mediocre de mi ser”.

Y ahora respóndenos tú… ¿Por qué quieres pasarlo mal?

Así que ya sabéis. ¡Nos vemos en Somiedo!

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3 comentarios en “Lo mío son las listas de espera

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