El lupanar checo

Uno de los peligros de FB (a parte estar cotilleando y que se te vaya un like a donde no es) es el apartado de “Un día como hoy” en el que puedes ver dónde  estabas, o qué estabas haciendo ese mismo día de hace unos años.

Resulta que hace un par de años estábamos, Vir y yo, visitando a Amanda en Praga. Las fotos en sí no tienen desperdicio.

Pero si hay una historia de ese viaje que merece la pena contar, es la del lupanar checo. Veréis, Amanda como buena anfitriona, se informó de que existe un barco anclado en el Moldava, que es además una sauna, y que está abierto en invierno (recordad, era febrero).

No me preguntéis porqué, pero me llevé el flyer del chiringuito, y así podéis haceros una idea. Lo bueno es que al tener esa pared de cristal que se ve en la imagen, estás en la sauna, de noche mirando al Castillo de Praga. ¿Puede ser más idílico?

Virginia, por alguna razón, se olvidó el bikini, así que le pidió uno a Amanda, a lo que esta le contesto, que solo necesitaba la parte de abajo, que en República Checa, se ponen una toalla por encima y van en topless. Virginia (como yo) prefirió ponerse las dos partes por si las moscas (que Amanda, es Amanda 😂). Así que allí que nos plantamos las tres, convencidas de pasar una tarde de spa.

Los comienzos fueron sospechosos, ya que el “vestuario” era común, pero como solo estábamos nosotras, no hubo problema. De ahí pasamos a la “sala de relax” donde había unas tumbonas de playa tiradas en una sala pequeña, y por una puerta llegabas a la sauna. La sauna es exactamente lo q se ve en el flyer en la foto de la derecha. Unas escaleras de madera para sentarse, una chimenea de la posguerra y eso sí, la pared de cristal para ver el Castillo. 

  
(Acabo de descubrir que el chiringuito tiene web.) 

Así que, nos sentamos en la sauna, y cual no sería nuestra sorpresa, cuando el chico sentado al lado de Virginia, se levantó, dejando caer la toalla y quedándose totalmente en pelotas, tras lo que se puso a hacer estiramientos. Muy natural todo. Poco después, salió de la sauna con un amigo, pasando por la sala de relax, y salieron al exterior, donde unas escaleras les permitían bajar a una plataforma para tirarse al río Moldava (de nuevo, en febrero). Además esa plataforma estaba justo delante del cristal de la sauna, por lo que los chicos, obviamente desnudos, se tiraban a la vista de todo el mundo.

  
La foto la he encontrado en google, pero era exactamente eso. Como os imagináis nosotras ahí ya no parábamos de reirnos. Desde luego el Spa era 5 estrellas. 

Eso sí, al final Amanda y yo nos atrevimos a meternos en el río a darnos un chapuzón (sin meter el pelo, por supuesto, que ese río muy limpio no parece), pero con el bikini puesto. 

  
La famosa plataforma. Lo cierto es que si buscáis en google “Lazne na lodi” y vais a imágenes, creo que queda claro que sí, aquello era un lupanar. 

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